
En un hecho sin precedentes para San Juan, la Facultad de Ciencias Médicas de la UCCuyo firmó un Acta Complementaria con el Servicio Penitenciario Provincial. Este acuerdo permitirá, por primera vez, el ingreso de estudiantes de la Licenciatura en Terapia Ocupacional al penal para llevar a cabo sus prácticas profesionales supervisadas.
Lejos de constituir un simple trámite administrativo o la apertura de un espacio de entrenamiento técnico, esta iniciativa representa una apuesta profunda por la intervención en un contexto de alta complejidad humana, donde la universidad pública de gestión privada busca reconocer rostros, historias y derechos en los márgenes de la sociedad. La firma del convenio estuvo encabezada por el decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Sergio Albarracín, y el Director del Servicio Penitenciario Provincial, Carlos Javier Suárez.
A través de este acuerdo, los y las estudiantes de los últimos años de la carrera de Terapia Ocupacional utilizarán la infraestructura, el equipamiento y los espacios asistenciales del penal de Chimbas. En ese entorno, tendrán la tarea de acompañar de forma directa los procesos de salud, rehabilitación y reinserción social de los internos.
Sergio Albarracín destacó el fuerte quiebre de paradigma que significa esta incorporación para la unidad académica, precisando que las actividades en el terreno darán inicio de manera inmediata este lunes 29 de junio. El decano reflexionó sobre el rol histórico de la formación médica y el viraje hacia este nuevo desafío: “Siempre se ha atendido en los hospitales, en los centros de salud, brindando asistencia a los enfermos o a personas con discapacidad; pero acá se trata de un ambiente completamente distinto, con personas en un contexto de encierro que pueden aprender oficios, y la Facultad y los alumnos de esta carrera están precisamente para ayudarlos a conseguir esa finalidad”.
De este modo, la Terapia Ocupacional se convierte en un puente clave dentro del penal. Su enfoque profesional no sólo apuntará a la salud psicofísica, sino a la reconfiguración del tiempo libre y el desarrollo de habilidades laborales y talleres formativos, elementos indispensables para que los internos puedan proyectar un porvenir fuera del delito una vez cumplidas sus condenas.
Con esta determinación, la Universidad Católica de Cuyo ratifica una de sus máximas premisas institucionales: la formación de los profesionales de la salud no puede limitarse a la excelencia técnica entre paredes asépticas. Debe nutrirse de la empatía y de la audacia de insertarse allí donde el dolor, la fragilidad y la esperanza se vuelven más evidentes. El desembarco de la Terapia Ocupacional en el Servicio Penitenciario Provincial materializa la convicción de que la dignidad humana bajo ningún punto de vista se suspende detrás de las rejas, y de que la educación y la salud colectiva pueden ser herramientas de transformación real, incluso en el corazón del encierro.
