La flexibilización para otorgar créditos en dólares anunciada ayer se inscribe dentro de los esfuerzos del Gobierno para darle impulso al mercado interno. La teoría del “derrame” desde sectores con mucho crecimiento a rubros postergados puede funcionar en el largo plazo, pero no tiene impacto en lo inmediato. Por eso, ahora el foco en los próximos meses estará puesto en mejorar el consumo y darle un alivio a los sectores que siguen cayendo a pesar del crecimiento del PBI superior a 2,5% que se espera para este año.
Los préstamos en dólares presentan una tasa de crecimiento interanual del 45 por ciento. Las bajas tasas, por ejemplo para prefinanciar exportaciones, y la disponibilidad de los bancos los transformaron en una de las variables más dinámicas del sector financiero.
Ahora el Banco Central habilitará a las entidades bancarias a prestar a empresas que no son exportadoras y que tampoco son proveedoras de compañías que exporten. El límite para hacerlo será el equivalente a 15% de los depósitos en moneda extranjera, es decir unos 6.000 millones de dólares.
Los depósitos del sector privado en moneda estadounidense ya superan los USD 40.000 millones, mientras que los bancos mantienen prestado un stock de 24.000 millones de dólares. Por lo tanto, tienen capacidad de sobra para salir a prestar a otras empresas y a tasas muy atractivas.
El Banco Central adecuó la normativa para que los bancos comerciales puedan prestarle dólares a empresas no generadoras de divisas.
A su vez, en caso que se produzca un aumento adicional de la demanda de crédito, es probable que los bancos salgan a pagar tasas algo más elevadas para captar depósitos, algo que también sería alentado por el Gobierno, que está lanzando la segunda versión del plan de Inocencia Fiscal.
Los depósitos en dólares vienen creciendo a un ritmo interanual del 45%, mientras que las financiaciones en pesos lo hacen a 32,3%, es decir por debajo de la inflación acumulada en los últimos doce meses (33,8%).
El repunte inflacionario de julio representa a su vez un escollo más para que los ingresos de la población empiecen a mejorar.
Con este panorama, ninguno de los motores a los que apunta el Gobierno para que los sectores más postergados por el cambio de modelo tiene la potencia adecuada para lograr el objetivo. Y a medida que se acerquen las elecciones esto provocará mayor ansiedad en la gente y preocupación entre los inversores.
