septiembre 17, 2026
Variedades con licencia para reposicionar a la uva de mesa sanjuanina en el mundo

El ministro de Producción, Trabajo e Innovación, Gustavo Fernández, junto a funcionarios de la cartera, se reunió con representantes de cámaras y productores de uva de mesa para comunicar los avances del plan de reconversión varietal que impulsa el Gobierno provincial. El encuentro fue posible gracias a gestiones previas entre el Ejecutivo, la Cámara de Comercio Exterior, productores e ingenieros agrónomos.

Buena parte de estos avances se originaron en el Simposio de Viticultura de Uva de Mesa realizado en Chile, uno de los encuentros más relevantes de América en la materia, que reúne a representantes de Chile, Perú, México y Estados Unidos. Allí, una delegación sanjuanina integrada por ingenieros agrónomos, productores, cámaras y funcionarios del gobierno provincial mantuvo reuniones con asesores y con empresas desarrolladoras de la genética de las variedades de mayor demanda mundial.

Según se remarcó desde el sector, la presencia conjunta de los distintos actores de la cadena productiva resultó decisiva para que las empresas de genética se comprometieran a trabajar en la Argentina. Con una de ellas ya quedó pautada una visita a la provincia para el mes de septiembre —aún resta definir la fecha exacta—, con el objetivo de formalizar la metodología para la importación de material vegetal.

Variedades licenciadas, la puerta que estuvo cerrada

El esquema de incorporación se apoya en variedades protegidas por sistemas de regalías (royalty), con pagos anuales a las empresas titulares del desarrollo genético. Hasta el momento, salvo por algunas hectáreas incorporadas bajo la modalidad de licencia en la década de 1980, la Argentina no había logrado traer variedades diferenciadas, en parte por las restricciones a la veda del sector y por dificultades macroeconómicas que alejaron a las empresas genetistas de los productores locales.

El Ministerio dispondrá de distintas líneas para acompañar el proceso de recambio. En paralelo, se abrió una convocatoria dirigida a los productores interesados en sumarse al proceso, a través de un formulario en el que deberán consignar la superficie disponible, el tipo de suelo, la zona y los antecedentes de sus fincas y viñedos en la producción de uva. Esa información permitirá dimensionar la demanda y avanzar en las conversaciones con las empresas de genética.

El proceso de incorporación de las nuevas variedades también contempla un circuito normativo previo, que involucra a SENASA y al INASE, además del fortalecimiento de una cámara del sector y la reorganización de una empresa de genética abocada a la custodia de las plantas.

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