
San Juan volvió a consolidarse como el principal polo de atracción para la inversión minera del país. Los resultados de la feria San Juan Minera dejaron conformes a los organizadores: el volumen de negocios entre privados superó las expectativas y el gobernador Marcelo Orrego destacó, además, el peso político del encuentro, que reunió en la provincia a referentes nacionales y provinciales del sector.
Fue un esfuerzo enorme. Tuvimos la oportunidad de contar con cinco ministros nacionales, gobernadores de la mesa del litio, de la mesa del cobre, y también gobernadores de provincias que no tienen minería metalífera pero que saben que esta industria tracciona a otros sectores, como la metalmecánica. Recibimos al gobernador de Córdoba, al de Santa Fe. Y después, la señal que da que lleguen 450 empresas de distintos lugares del mundo es muy significativa. Además, recibimos casi 30 delegaciones de distintos países y, hace pocas semanas, una misión de casi 15 ó 16 embajadores de Europa encabezada por el representante de la Unión Europea. No es poca cosa.
San Juan viene teniendo inversiones tempranas en distintos proyectos. Hay empresas que ya están haciendo solicitudes, otras que avanzan en el proceso del RIGI, otras que tienen que terminar su declaración de impacto ambiental. Hay que administrar las expectativas, pero el camino es superinteresante. Estamos hablando de oportunidades por miles de millones de dólares en las próximas décadas.
Yo siempre pienso en San Juan como lo pensaba Sarmiento, que fue quien impulsó la primera escuela minera del país. La minería es un factor fundamental para el crecimiento de la provincia, genera trabajo, genera valor agregado en los corredores productivos, evita el desarraigo. Pero no veo solo minería: veo una agroindustria fuerte, economía del conocimiento, turismo, energía fotovoltaica. Somos el segundo productor y exportador de vino, el primer productor de aceite de oliva y el primer productor de celdas fotovoltaicas del país. Todo eso hace una combinación muy interesante.
