Nicolás Alberto Delsouc de 37 años acusado de compartir mas de 2000 archivos de pornografia infantil.

Un aberrante caso de tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil llegó a su fin en la Justicia, aunque no sin antes dejar una escena por demás particular. En el inicio de la audiencia de control de acusación, Nicolás Alberto Delsouc (37), un experiodista oriundo de Santa Lucía, protagonizó un espectáculo insólito para intentar desviar la atención de los graves cargos que pesaban en su contra.

Delsouc, quien enfrentaba acusaciones por almacenar y compartir más de 2.000 archivos (entre fotos y videos) de menores abusados, acudió a los tribunales con un maletín. En un momento de la audiencia, afirmó sentirse “sofocado” y extrajo del equipaje una mascarilla que comenzó a suministrarle aire, simulando un malestar físico.

Ante esta situación, el juez de Garantías Javier Figuerola, buscando evitar cualquier complicación y resguardar la salud del acusado, solicitó la intervención inmediata de un médico de la Justicia. Tras la revisión pertinente, el profesional constató y confirmó que el imputado se encontraba en perfecto estado de salud. Lo que causó aún más sorpresa -y cierta indignación- entre la prensa presente en la sala fue la selectividad de su presunta afección: la máscara aparecía mágicamente en su rostro cada vez que estaba siendo fotografiado, pero el “ahogo” desaparecía por completo cuando las cámaras no lo enfocaban.

Los términos fueron presentados ante el juez Figuerola. Tras verificar que el imputado comprendía las consecuencias, aceptaba libremente el acuerdo, reconocía su participación como autor del hecho y rechazaba la posibilidad de ir a un juicio oral, público y contradictorio, el magistrado homologó la resolución. Delsouc fue condenado a la pena de 4 años y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo.

Los delitos imputados incluyeron la tenencia y distribución de representaciones de actividades sexuales explícitas de menores de edad con fines predominantemente sexuales. Estas figuras fueron doblemente agravadas por la corta edad de las víctimas, comprobándose que eran menores de 13 años.

El desglose detalló que en un solo teléfono móvil había 896 fotos y 224 videos; en la notebook se hallaron 137 videos; y en la CPU otros 42.

Para agravar su perfil criminal, las pericias demostraron que Delsouc administraba seis grupos de WhatsApp en los que se distribuía este contenido ilícito. Para llevar a cabo estas operaciones, utilizaba programas informáticos especiales diseñados para encriptar y ocultar la identidad de los usuarios, dificultando así su rastreo.

Delsouc fue condenado a la pena de 4 años y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo.

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