La revista Condé Nast Traveler seleccionó siete maravillas de América del Sur para visitar en 2026, una lista que resalta lugares apartados y poco convencionales, donde el viaje se convierte en auténtico descubrimiento. En el listado, un rincón de Argentina figura entre los destinos más destacados, lo que reafirma su atractivo ante la mirada internacional. Estos sitios representan la esencia de un continente que nunca deja de develar misterios.

escenarios naturales, vestigios culturales y fenómenos geográficos que despiertan asombro en viajeros de todo el mundo. En este territorio extenso, la diversidad de paisajes y de historias convierte cada destino en una experiencia única. Desde selvas y montañas hasta lagos ancestrales y civilizaciones milenarias, la región mantiene su capacidad de sorprender y desafiar los límites de la exploración tradicional.

La quebrada de Humahuaca en Jujuy fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2003 y se extiende a lo largo de 155 kilómetros (REUTERS/Agustin Marcarian)
La Quebrada de Humahuaca se extiende a lo largo de 155 kilómetros en la provincia de Jujuy, en el noroeste de Argentina. Este valle, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003, funcionó como ruta de comercio y migración durante diez milenios.
El paisaje destaca por montañas de colores intensos, como el Cerro de los Siete Colores, y por pueblos de adobe que preservan la herencia indígena y colonial. En la zona proliferan bodegas boutique que producen vinos de altura, favorecidos por el clima seco y la amplitud térmica. Allí se combina cultura, gastronomía y folclore en un entorno que mantiene su identidad local.

Las Cataratas Kaieteur en Guyana tienen una caída vertical de 226 metros y se encuentran rodeadas por selva virgen y sin grandes multitudes (Grosby)
Las Cataratas Kaieteur representan uno de los fenómenos naturales menos conocidos pero más imponentes de Guyana. Localizadas en el parque nacional homónimo, presentan una caída vertical de 226 metros, aproximadamente cuatro veces superior a la de las famosas cataratas del Niágara.
El acceso a este sitio remoto, rodeado por selva virgen, se realiza sin grandes multitudes ni infraestructura turística masiva. La mejor época para admirar la fuerza de las cataratas coincide con la temporada de lluvias, entre mayo y agosto.
