El consultor planteó que la inteligencia artificial y la robótica recortarán puestos administrativos e industriales, y pidió acuerdos entre sindicatos, empresas y partidos para evitar conflictos sociales
El consultor político Jaime Durán Barba advirtió sobre la estrepitosa caída de la inversión extranjera directa que sufrió la Argentina y reclamó acuerdos políticos y sociales que aporten previsibilidad ante el avance de la automatización.
El asesor resaltó que según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la inversión extranjera directa en Argentina cayó 73% en 2025 respecto al año anterior, lo que ubicó al país en el noveno lugar, muy lejos de Brasil y México y superado incluso por países como Guyana, Costa Rica y República Dominicana.
En una columna de opinión publicada en el diario Perfil, el consultor cuestionó la expectativa de que determinadas reformas legislativas y el alineamiento internacional del Gobierno fueran suficientes para atraer capitales y crear puestos de trabajo. A su criterio, los inversores priorizan marcos estables y cumplimiento de las normas por encima de las afinidades ideológicas.
“Las inversiones no tienen ideología, pero buscan estabilidad”, planteó Durán Barba. En esa línea, atribuyó parte de la dificultad para captar fondos a la polarización política y al tono confrontativo que, afirmó, profundizó el presidente Javier Milei.
También señaló que países gobernados por fuerzas de izquierda lograron mayores niveles de inversión privada que Argentina. Para el autor, esa diferencia está relacionada con políticas públicas menos conflictivas y condiciones más previsibles para las compañías.
De acuerdo con el informe La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2026 de la CEPAL, la región recibió US$194.233 millones en IED en 2025, un 1,7% más que en 2024. No obstante, el desempeño regional ocultó fuertes contrastes: mientras Brasil, Chile, Perú, Ecuador y Uruguay mostraron avances, Argentina registró uno de los mayores retrocesos de la región.
La IED recibida por Argentina cayó 73,1% interanual, desde US$11.644 millones en 2024 a US$3.134 millones en 2025. El resultado no solo implicó una pérdida significativa de dinamismo, sino que relegó al país al noveno lugar entre los receptores regionales de inversión extranjera, por detrás de Brasil, México, Chile (bajo el gobierno de Boric), Perú, Colombia (con Petro como presidente), Guyana, Costa Rica y República Dominicana.
El retroceso de 2025 se produjo luego de un repunte considerable en los dos años previos. Argentina había recibido US$24.757 millones de IED en 2023 y US$11.644 millones en 2024, cifras que reflejaban, entre otros elementos, las restricciones existentes para la salida de divisas y la consecuente acumulación de utilidades dentro del país.
Además del escenario de inversiones, Durán Barba ubicó la transformación tecnológica como otro desafío central. En su diagnóstico, la incorporación de inteligencia artificial, robótica, sistemas autónomos y otras herramientas reducirá puestos en áreas administrativas, comerciales e industriales.
La columna menciona experiencias de automatización en puertos, sistemas ferroviarios y fábricas de automóviles para describir un proceso que, según el consultor, ya modifica la organización del trabajo en distintas economías.
