“Va a haber un candidato a presidente enfrente de Axel. Puede ser Massa, Uñac, Zamora o un tapado. Pero a alguien van a poner. Lo van a construir con el perfil definido como para que Cristina le pueda transferir sus votos. Van a inventar algo para intentar ahogar a Axel o tratar de aislarlo”. Con esa contundencia definió el próximo escenario electoral un ministro del gabinete bonaerense muy cercano a Kicillof. Una hipótesis de conflicto pero, sobre todo, de disputa atada a los votos.
El resurgimiento de la interna en el peronismo bonaerense, de la mano de la canción camporista entonada frente a San José 1111, quebró la endeble tregua que se había generado después del encuentro de las principales figuras del PJ en el Hotel Emperador. Esa señal de unidad parecía haber encauzado el vínculo tortuoso de las distintas tribus, pero con el correr de los días la situación se modificó
En el gobierno de Kicillof creen que es casi imposible llegar a un acuerdo con los Kirchner a esta altura del calendario. Si antes no veían viable una negociación con la ex presidenta y su hijo, después del acto por los cuatro años del intento de asesinato a CFK, mucho menos. Porque, en definitiva, la provocación con el cántico le terminó dejando un argumento servido sobre la mesa a los principales dirigentes del kicillofismo.
La importancia de la canción fue un tema de conversación en el peronismo. ¿De verdad es tan grave una canción? Los que miran desde afuera, no pueden creer las derivaciones de la interna bonaerense. Los camporistas se declaran hartos de la victimización de Kicillof y su espacio político. Los kicillofistas están convencidos que lo único que quiere Máximo Kirchner y los suyos es limar al Gobernador hasta el cansancio. Es una encerrona. Una historia que está girando permanentemente.
Es por eso que el mandatario bonaerense camina hacia adelante sin que le importe el parecer de los otros. Las críticas le llueven de todos lados. No solo del cristinismo. También cuestionan su armado en el PJ Federal y en el Frente Renovador. “Nosotros seguimos en nuestro camino”, reafirman en La Plata. Inmutables, sabiendo que cuando llegue al hora, todos tendrán que sentarse alrededor de la mesa. Porque, en algún punto, existe una dependencia múltiple entre las partes. Se necesitan para ser fuertes y ganar. Nadie es lo suficientemente solvente por su cuenta.

La reunión en el Hotel Emperador logró un acuerdo básico. Todos jugarán bajo el mismo paraguas. No es poco, teniendo en cuenta las rivalidades internas y la falta de conducción nacional. En ese cónclave acordaron hacer lo posible para sostener las PASO como herramienta clave para dirimir las diferencias. Lo que resurgió, con mayor claridad, en las últimas horas, es la posibilidad de que Kicillof, si sigue su camino presidencial, tenga que enfrentar un candidato avalado por Cristina Kirchner. Es decir, una interna donde el kirchnerismo se terminaría de quebrar.
