Buscan respuestas a la frase “la gente no llega a fin de mes”. Ajuste permanente en ministerios. Los proyectos que salieron del freezer. Repartija de jueces con el peronismo. Cantos (otra vez) de La Cámpora contra Kicillof
Hace una semana, el presidente Javier Milei reclamó a sus ministros que salieran a defender la gestión. Hablar de las bondades del modelo. Quien tomó la lanza fue Federico Sturzenegger, ministro de desregulación. Tras una columna dominical donde defendió cada paso de la tarea realizada, Milei la utilizó de ejemplo para debatir internamente cómo “bancar la parada” frente a lo que el mandatario considera un sinfín de operaciones.
Hay una suerte de obsesión por la comunicación. Casi como un ejercicio de coaching, se lanzó la frase: “La gente no llega a fin de mes”. Y se buscó salir de la encerrona que puede, en teoría del Gobierno, embarrar la discusión. Primero, plantarse. Luego empatizar. Esa fue la conclusión en Casa Rosada. Los ministros se quejan en voz baja de la falta de fondos. El ajuste permanente los obliga a administrar las deudas y resolver con poco y nada.
Hay, entre todas las miradas, un solo aspecto que genera inquietud unánime; concuerdan funcionarios con orígenes muy distintos: el salario. La dinámica del ajuste llevó a que los subsidios de los servicios cayeran. Los sueldos no subieron al ritmo de la inflación y, aunque así lo hicieran, el porcentaje fijo destinado a esos pagos generó un problema. En el horizonte inmediato no se observa un cambio en esa tendencia. “La economía creciendo en algún momento va a modificarlo”, señalan.
Por las dudas, el ministro de Hacienda, Luis Caputo, comenzó a tomar medidas más pragmáticas que la sola espera del mercado. Algunas de estas últimas fueron la utilización de fondos del FGS para créditos hipotecarios y la intención de fijar un salario mínimo para algunos convenios laborales, así como también un aumento del sueldo de las Fuerzas Armadas por decreto.
Caputo y su equipo anunciaron nuevas medidas, tras el estancamiento productivo
La mora en las familias, por caso, no cesó. Todo lo contrario, subió. En julio de 2026, la irregularidad en los créditos a los hogares se elevó al 12,94% (frente al 12,77% de junio), según un informe de la consultora 1816 en base a los datos de deudores del BCRA. La mora privada total pasó al 7,73% y la de las empresas al 3,61%. La oposición ya mostró los dientes. Tiene el número para abrir el recinto el 9 de septiembre para tratar el tema, aunque el Gobierno no quiera. Por eso el oficialismo convocó a debatir en comisiones bajo reglas propias. Es un ensayo para desactivar esa iniciativa. La encuestadora Casa 3 de Mora Jozami preguntó a quienes tomaron un préstamo, accedieron a algún crédito o utilizaron la tarjeta para financiar gastos, si creían que podrían resolver sus deudas. Solo el 36% cree que sí. El 37% considera que no podrá hacerlo y otro 26% no sabe si podrá.
