llegaron este viernes a las 11 horas de la mañana a la Catedral San Juan Bautista, donde comenzaron las honras fúnebres en un marco de profundo dolor. La caravana ingresó por calle Mendoza, escoltada por un importante operativo de custodia policial, mientras el sonido de las sirenas marcaba el inicio de una de las despedidas más conmovedoras que vivió la provincia en los últimos años.
A medida que los vehículos se aproximaban al templo, el silencio dio paso a un prolongado aplauso. Familiares, vecinos, autoridades, integrantes de la Policía de San Juan, Bomberos, Protección Civil y otras fuerzas de seguridad acompañaron con lágrimas la llegada de los féretros, en una escena cargada de emoción y respeto.
Los aplausos se mezclaron con el llanto de quienes compartieron años de trabajo con Rubén Castro, Jorge Carbajal, Carlos Heredia y Marcelo Germán Videla. Muchos de los presentes no pudieron contener la emoción al ver ingresar el cortejo a la Catedral, donde permanecerán las exequias.
Tras el arribo de los restos, la primera ceremonia se realizó de manera íntima y estuvo destinada exclusivamente a los familiares de las víctimas. En un ambiente de absoluto recogimiento, los seres queridos pudieron despedirse en privado antes de que la Catedral abriera sus puertas para el resto de quienes desean acompañar el último adiós.
