Del partido de fútbol a la falsa sorpresa: paso a paso, así reconstruyó la Justicia el engaño de Claudio Barrelier a Agostina Vega

A poco más de un mes del femicidio, la investigación que encabeza el fiscal Raúl Garzón logró establecer cómo el acusado convenció a la adolescente de ir hasta su casa y las maniobras que desplegó junto a otras personas para ocultar el crimen

Agostina Vega la engañaron. La adolescente de 14 años creyó que la noche del 23 de mayo iba a preparar una sorpresa para su mamá. En ese contexto, se tomó un remise y fue hasta la casa de Claudio Barrelier, sin saber que el hombre le había tendido una trampa que comenzó a tejerse horas antes, en una cancha de fútbol amateur del noreste de Córdoba, y que terminó de concretarse en el interior de una vivienda del barrio Cofico,de donde la joven nunca volvió a salir.

Para el fiscal Raúl Grazón, esa frase resume el mecanismo que utilizó Barrelier para captar a la adolescente. Aprovechó el vínculo de confianza que mantenía con ella por haber sido pareja de su madre y la convenció de encontrarse con él bajo un pretexto falso.

A partir de ese momento comenzó una secuencia que, según la reconstrucción judicial a la que accedió Infobae, estuvo marcada por movimientos cuidadosamente coordinados antes, durante y después del femicidio, por el que hoy hay cuatro personas detenidas: Claudio Barrelier, acusado del homicidio triplemente agravado; Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, todos imputados por encubrimiento agravado.

La casa de Claudio Gabriel Barrelier donde la investigación sitúa el crimen de Agostina Vega

La supuesta sorpresa como anzuelo

La reconstrucción judicial ubica el primer paso del plan de Claudio Barrelier durante la tarde del 23 de mayo. Alrededor de las 14, Agostina Vega, su mamá, Melisa Heredia, y su hermano de 7 años fueronal complejo de canchas de fútbol “Serpentina”, situado en la zona rural noreste de Córdoba, a ver un partido de fútbol del, ahora, acusado.

Finalizado el encuentro, cerca de las 16.20, los cinco se trasladaron al cumpleaños de un amigo en común, celebrado en el barrio Villa Azalais. Allí, según consta en el expediente, Barrelier aprovechó la cercanía con la adolescente para convencerla de que esa misma noche fuera a su encuentro con el pretexto de preparar juntos un regalo para su madre.

El festejo culminó a las 18.20 y Agostina regresó a su casa con su mamá y su hermano menor. Cuatro horas más tarde, a las 22.35, la joven le dijo a Melisa que iba a la rotisería de su abuelo, a metros de su casa en el barrio General Mosconi. Sin embargo, se subió a un remis —un Chevrolet Prisma verde, de la empresa “Viaja Ya”— y le indicó al conductor, César Ariel Torres, que la llevara hasta la intersección de las calles Mariano Fragueiro y Juan del Campillo. Durante el trayecto, la joven le explicó que iba a la casa del novio de su mamá para prepararle una sorpresa. Eso mismo les había contado a sus amigas antes de salir: que tenía que “escaparse” para organizar algo especial.

Barrelier la esperó en esa esquina, vestido con una campera oscura y una capucha que le cubría parte del rostro. Cuando Agostina llegó, él mismo abonó el viaje. La adolescente bajó del auto tranquila, sin temor. Caminaron juntos por calle Juan del Campillo unas dos cuadras, hasta el número 878. Una cámara de seguridad de la cuadra los registró ingresando a la casa.

Cuando Agostina cruzó la puerta de la vivienda de Juan del Campillo, a las 22.55 de ese sábado, no estaba sola con Barrelier. En base a la reconstrucción del fiscal Raúl Garzón, en ese momento, dentro del domicilio se encontraban Marianela Palmero, pareja de Claudio y acusada de encubrimiento agravado; la hija de ambos, de 11 años; y Eugenia Ludmila “La Gringa” Ascarruz, una de las inquilinas del inmueble. Minutos después llegaron Matías Córdoba —pareja de Ascarruz— y su hermano, Lucas.

Una vez en la casa, el acusado maniobró para aislar a Agostina del resto de los ocupantes.

Según consta en el expediente, la llevó al sector delantero, de uso prácticamente exclusivo, que podía separarse del resto de la vivienda, cerrando con llave la puerta que conectaba el living con el patio interior.

Marianela Palmero, pareja de Claudio Barrelier, quedó detenida el jueves pasado, acusada de encubrimiento agravado

A las 22.57 de aquel sábado, siguiendo con las reglas de convivencia impuestas por Barrelier, Matías Córdoba le avisó por WhatsApp que estaba por llegar junto a su hermano.

En ese contexto, el imputado ubicó a Agostina en el garaje, fuera de la vista de los inquilinos, y cerró el portón de madera. De esa manera, cuando los hermanos Córdoba ingresaron a las 23.04, no advirtieron la presencia de la adolescente.

Para la fiscalía, esa maniobra le permitió mantener oculta la presencia de la menor y no despertar sospechas.

Lo que sigue dentro de la cronología de aquel día permanece bajo un fuerte hermetismo judicial. La autopsia estableció que Agostina murió durante la madrugada del domingo 24 de mayo: fue asfixiada y se hallaron “posibles signos de un abuso sexual”.

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