Tras el mal dato de actividad de julio, distintas consultoras evalúan escenarios de aumento del PBI para el tercer y cuarto trimestre. El “plan sin platita” de Economía
Laeconomía argentina encendió una luz amarilla en las últimas horas. Después de que el Producto Bruto Interno (PBI) del segundo trimestre mostrara una caída frente al anterior, el dato de julio del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) terminó de inquietar a los analistas: la actividad se derrumbó 2,9% mensual sin estacionalidad, la caída más profunda desde la pandemia de coronavirus. La combinación de ambos números encendió una pregunta que recorre los informes de consultoras y bancos: ¿Está la Argentina a las puertas de una recesión técnica?
El concepto es sencillo, aunque su impacto no lo es. Se considera que una economía entra en recesión técnica cuando encadena dos trimestres consecutivos de caída del PBI desestacionalizado. Con el segundo trimestre y julio ya en terreno negativo, todo depende ahora de lo que ocurra entre agosto y septiembre.
El problema, según coinciden distintos economistas, es la magnitud de la contracción que dejó julio. Para evitar que el tercer trimestre cierre en rojo, la actividad económica debería mostrar una recuperación pronunciada. Las primeras señales de agosto, sin embargo, ofrecen un panorama mixto: hay indicios de rebote parcial, pero también de que ciertos sectores clave del mercado interno siguen sin reaccionar.
Detrás de la discusión técnica hay un dato que preocupa por igual a todas las consultoras: los sectores que más empleo generan (comercio, industria y construcción) llevan meses rezagados respecto del resto de la economía, traccionada por el agro, la minería y el petróleo. Esa brecha, lejos de cerrarse, se amplió en julio y alimenta las dudas sobre la capacidad de la actividad para recuperarse en el corto plazo
La consultora LCG estimó que la economía acumula en lo que va del año una caída del 4,1% respecto de diciembre de 2025. Tras la contracción de 0,6% trimestral del segundo trimestre y la baja de 2,9% de julio, la firma calculó que sería necesario un crecimiento del 3% mensual tanto en agosto como en septiembre para evitar la recesión técnica.
“En esta economía de serrucho, es probable que parte de la caída se revierta en los próximos meses”, observó el informe de LCG, aunque advirtió que la dinámica de fondo es la de una economía “cuasi recesiva” que difícilmente pueda torcer la trayectoria que viene mostrando.
