CONMOCIÓN EN CALINGASTA Femicidio de la aspirante a gendarme: entre lágrimas, su padre llegó a San Juan y exigió justicia El hombre viajó de urgencia desde Rosario tras enterarse del brutal crimen de su hija, Camila Vecchiarello (26). Arribó a la provincia para acompañar el procedimiento judicial, exigir que el caso no quede impune y reclamar el cuerpo de la joven.
El presunto asesino, Carlos Gonzalo Riveros (25), permanece detenido.La provincia de San Juan se encuentra profundamente conmocionada por el brutal femicidio de Camila Agustina Vecchiarello, una joven de 26 años oriunda de Rosario, Santa Fe, que fue asesinada a puñaladas en la localidad de Barreal, departamento Calingasta.
En medio de un clima de dolor absoluto, el padre de la víctima y uno de sus hermanos arribaron este lunes a la provincia para ponerse a disposición de las autoridades judiciales, reclamar los restos de la joven y sumarse al desesperado pedido de justicia.
EL hombre, visiblemente quebrado por la tragedia, viajó de urgencia desde Rosario en cuanto recibió la peor de las noticias. Al llegar al lugar, se encontró con una comunidad calingastina movilizada y de pie. En un desgarrador momento registrado durante las marchas vecinales, el padre de Camila se fundió en abrazos con allegados y compañeras de la víctima, y entre sollozos e impotencia, repitió el mismo pedido que hoy une a toda la provincia: “Pedimos justicia, que esto no quede en la nada”.
sueño truncado por la violencia de géneroCamila había dejado su Rosario natal a principios de este año persiguiendo un anhelo claro: formarse e ingresar a Gendarmería Nacional. Su vocación de servicio la llevó hasta el instituto de instrucción de Barreal, donde avanzaba con éxito en su preparación.
en el marco de la convivencia institucional, conoció en febrero a Carlos Gonzalo Riveros (25), oriundo de Tartagal, Salta, quien también intentaba ingresar a la fuerza. El vínculo avanzó de manera apresurada; en julio se casaron y se instalaron en un departamento del complejo destinado a aspirantes en calle Cordillera de Ansilta. Sin embargo, la situación laboral de ambos era dispar: mientras ella continuaba con su sueño firme, Riveros había sido recientemente apartado del instituto por no superar las exigencias exigidas por la Gendarmería.
La investigación, liderada por la UFI Delitos Especiales a cargo del fiscal Adolfo Díaz, apunta a que esta disparidad y los celos profesionales habrían sido un desencadenante clave en la violencia ejercida por el agresor. El entorno de la víctima además señaló que habrían existido antecedentes de violencia de género previos en la pareja.
