
El caso que conmocionó a la provincia desde la madrugada del lunes ha dado un giro rotundo. Jorge Gauna, el conductor intensamente buscado sospechado por atropellar, matar y abandonar a Cintia Johana Ortega (38), finalmente se entregó el martes en la sede de la UFI Delitos Especiales. Sin embargo, detrás del siniestro vial, las autoridades descubrieron un oscuro prontuario y una trama de encubrimiento.
El dato que mayor estupor causó en las últimas horas es el historial judicial del ahora detenido. Según confirmaron fuentes allegadas al caso, Jorge Gauna cuenta con un antecedente penal por abuso sexual en perjuicio de un menor de edad. Por este aberrante delito, el hombre había sido condenado a 3 años de prisión de cumplimiento condicional, un factor que sin duda agravará su situación frente a la Justicia tras este nuevo y fatal episodio.
El vehículo protagonista de la tragedia, un Chevrolet Corsa Classic color blanco, no pertenecía a Gauna. Los investigadores establecieron que el acusado alquilaba el rodado para trabajar como chofer de la aplicación Uber.
La verdadera propietaria es una vecina suya, residente también en Villa Hipódromo, en Rawson. Al momento del secuestro del vehículo en la vivienda de la mujer, ella declaró de manera espontánea ante las autoridades que Gauna le había devuelto el auto ese mismo martes y que ella no le había realizado ningún tipo de arreglo o retoque, desconociendo por completo el fatal accidente.
La declaración de la dueña fue clave para desenmascarar el intento de impunidad del conductor. Tras el impacto que le costó la vida a Ortega, en la escena del crimen quedó tirado el retrovisor derecho del auto.
Con las pruebas sobre la mesa, el hallazgo del retrovisor, la identificación del vehículo de alquiler y un allanamiento en su domicilio que derivó en un pedido de captura, Gauna se vio sin salida. Acorralado, se presentó en Tribunales la noche del martes, donde quedó inmediatamente detenido a la espera de rendir cuentas por el homicidio al volante y su intento de fuga.
