julio 21, 2026
Cuánta agua necesita el cuerpo para ayudar a bajar la presión arterial y proteger el corazón, según expertos

La deshidratación reduce el volumen sanguíneo y activa hormonas que contraen las arterias, un proceso que especialistas de Baptist Health South Florida y la Clínica Mayo advierten que se ignora con frecuencia

El consumo de agua es un hábito cotidiano recomendado por especialistas en salud, pero su relación directa con el control de la presión arterial continúa siendo motivo de consulta frecuente. Diversos cardiólogos señalan que una hidratación adecuada puede influir en la regulación de la salud cardiovascular, aunque no constituye un remedio inmediato.

Estudios recientes exploran cómo el equilibrio hídrico y el consumo de otras bebidas pueden favorecer la salud cardiovascular y reducir riesgos asociados a la hipertensión.

La infografía explica el impacto de la hidratación en la presión arterial y detalla las bebidas y hábitos saludables recomendados por la Clínica Mayo para su control. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La relación entre hidratación y presión arterial carece de carácter directo, aunque distintos estudios muestran un vínculo relevante. El cardiólogo Ian del Conde Pozzi, del Miami Cardiac & Vascular Institute de Baptist Health South Florida de Estados Unidos, señala que la deshidratación altera el volumen sanguíneo, con una consecuencia inicial de presión arterial reducida.

Según la Clínica Mayo, la cantidad adecuada de agua para prevenir la deshidratación depende de factores como estado de salud, nivel de actividad física y sexo. Personas asignadas como hombres al nacer requieren cerca de 3,7 litros (15,5 tazas) de líquidos por día, mientras que para quienes fueron asignadas como mujeres la recomendación se ubica en 2,7 litros (11,5 tazas). Esta suma contempla no solo agua, sino también líquidos presentes en alimentos, como frutas, verduras, sopas y otras bebidas.

El control periódico con tensiómetros automáticos permite identificar alteraciones antes de que surjan manifestaciones como visión borrosa, dolores de cabeza, mareos o dolor torácico.

Lecturas de presión arterial repetidas superiores a 130/80 mm Hg —correspondientes a hipertensión de etapa 1— o a 140/90 mm Hg —etapa 2, según la American Heart Association (AHA)— requieren evaluación médica. El monitoreo sistemático y el tratamiento adecuado facilitan la prevención de consecuencias graves, como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y daño renal.

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