
Una modalidad delictiva que está en auge en los últimos tiempos son las estafas virtuales a través de supuestas inversiones donde se promete una gran rentabilidad, pero en la practica esto no sucede. Así le sucedió a una sanjuanina, que en febrero apostó por invertir en acciones de YPF, o al menos eso creía, y hasta la fecha lleva perdido más de 5 millones de pesos.
Todo comenzó por medio de redes sociales, puntualmente en Facebook, donde la damnificada, que prefirió mantener su anonimato debido a lo complejo de la situación, se topó con una publicación supuestamente de YPF Inversiones, donde se adjuntaba un link de WhatsApp. Ella, creyendo que estaba ante una oportunidad de negocio, ingresó al sitio sin saber que eso sería un verdadero dolor de cabeza luego.
Dominguez es quien la contacta nuevamente para insistir en la inversión inicial para comenzar a operar en el mercado financiero de $250.000, la cual fue realizada.
Desde ese entonces varias personas se fueron comunicando con la denunciante, presentándose con distintos nombres y desde contactos diferentes, señalando que era necesario el seguimiento y asesoramiento, para lo cual insistieron en mantener reuniones virtuales, ganando la confianza de la sanjuanina. Y acá está el punto donde Ramos advierte que se trata de una estafa.
En las insistencias para los encuentros virtuales le señalaron que para poder seguir su portafolio debían acceder al dispositivo, haciendo que instale en su teléfono una plataforma donde se podían observar las supuestas inversiones y TeamViewer, una app de conectividad remota que ofrece acceso y control total sin supervisión a teléfonos Android.
Para la abogada, a través de esa aplicación y con los datos personales que había brindado la damnificada, lograron acceder a su información bancarias y demás datos sensibles.
Tras la primera “inversión”, continuaron comunicándose con la sanjuanina, induciéndola a realizar nuevas transferencias. En aquel entonces hizo una de $250.000 más un supuesto bono de $100.000. Posteriormente le dijeron que la primera transferencia no había impactado, por lo que volvió a depositar el mismo monto, todo a una misma cuenta a nombre de una tal Daniela Agostina Solis, cuya cuenta pertenece a una billetera virtual.
“Como había algo que le hacía ruido, en una de las comunicaciones les dijo que ya no quería seguir invirtiendo, y que quería su dinero de vuelta”, comentó Rosas. Al detectar esto, la personas que se hacían pasar por tesoreros, asesores de bolsas o similar le pidieron que les brindara acceso a su dispositivo para observar las operaciones realizadas y dar de baja la inversión.
Los primeros días de marzo la damnificada detectó una serie de movimientos que ella no había autorizado. Se trataba de tres operaciones por tres montos distintos, uno superior a $900.000, otros por encima de los $850.000 y uno de unos $340.000, todos dirigidos a la cuenta de Solis.
El problema radica en que los presuntos estafadores tienen hasta el día de la fecha acceso a su dispositivo, por el cual pueden conocer sus movimientos, acceder a sus contraseñas y datos bancarios. A su vez la damnificada desconoce si hay más préstamos o similar solicitados a su nombre.
Para la abogada María José Ramos, como para su colega con quien comparte estudio Gonzalo Giménez Morales, esta modalidad delictiva está en auge, por lo que no descartan que haya más damnificados. Ante esto, solicitan que quien se encuentre en una situación similar se comunique al 2645748378 para poder adjuntar las denuncias a la causa que ya está iniciada en la Justicia.
