una medica de valle fertil : lanza una iniciativa en un proyecto de prevencion de la muerte subita de los bebe

En febrero de este año, y tras un intenso trabajo previo, la doctora Frida Fabris, de Valle Fértil, pudo darle forma a un proyecto que venía teniendo en mente: el desarrollo de un dispositivo que pudiera detectar sintomatología vinculada a la muerte súbita en bebés. Fue así que nació Chaleco Elio, y detrás de él una importante investigación.

Al brindar servicios en Valle Fértil, la tecnología y la restricción en acceso a medios de diagnósticos más complejos fueron llevando a la doctora Fabris a detectar, por medio de la observación, que había síntomas que se presentaban ante casos de muerte súbita en bebés de 2 a 4 meses, como el ahogo, la tos y el reflujo. “Comencé a pensar que podía haber una patología que no está actualmente estudiada como causal de la muerte súbita, como es el reflujo. Ahí es donde arranca todo”,

Con casi 20 años vinculada a la pediatría, la Dr. Fabris comenzó a armar sus propias estadísticas. En los primeros momentos les pedía a las madres que hicieran videos cuando notaran en los bebés síntomas respiratorios o similares, para observar cómo reaccionaban sus cuerpos. En base a la observación determinó que no solo coincidían los síntomas, sino también la edad.

Actualmente la muerte súbita del lactante no tiene una única causa, sino que se define como fallecimiento repentino e inexplicable del bebé menor de un año. La profesional explica que es complejo determinar las causas ya que de por sí la muerte de un bebé para el entorno familiar es demasiado doloroso como para, además de ello, solicitar la autorización para realizar una autopsia. Sin embargo, la observación que venía realizando le permitía contar al menos con un indicio, con un primer elemento sobre el cual trabajar, desde el lado respiratorio.

una respuesta desde la UBA y la fusión de dos proyectos para que el Chaleco Elio sea una realidad

Con la idea en danza, en verano de este año se instala junto a su hija en Córdoba. La joven se estaba preparando para el ingreso a medicina y con el tiempo disponible que tenía, Fabris decidió avanzar en el proyecto con la intención que el mismo pudiera ser presentado al público, sobre todo al circuito de la investigación médica.

Durante todo enero mientras su hija estudiaba Fabris fue avanzando en el proyecto y una vez culminado, al mes siguiente, decidió contactarse con las áreas de ingeniería biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de San Juan y la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Me contestaron de la Universidad de Córdoba y me propusieron tener una entrevista, que fue presencial. Allí decidimos que tomaran el proyecto los alumnos del último año, como trabajo final de tesis. A la semana me respondieron de la UBA. También querían tener una entrevista, porque ellos estaban en el desarrollo de algo similar y ambos proyectos se podían complementar”, destacó la profesional.

Con el pasaje en mano llegó hasta Buenos Aires para descubrir que en el interior de la casa de altos estudios había un equipo que se dedicaba al desarrollo de un sensor que mide vibraciones por debajo del umbral del sonido. El sensor encajaba a la perfección con la teoría de la doctora Fabris, ya que, si el reflujo era causal de la muerte súbita, el sensor podía alertar sobre la presencial del mismo, e incluso determinar parámetros de cuándo es normal y cuando patológico.

Un sueño hecho realidad y el origen emotivo detrás del nombre del Chaleco Elio

“Fue todo tan rápido, y se da la coincidencia que estaban desarrollando los sensores que me parecía mentira realmente, porque uno por ahí piensa cuando tiene alguna necesidad de algo, como no hay un aparato que lo solucione. Me pasaba en el Valle de tener muchos pacientes internados que no evolucionan bien y no tenía métodos de mayor complejidad para tratarlos. Tuve que derivar sin poder llegar al diagnóstico del porqué porque el menor empeoraba. En muchos casos el reflujo puede estar presente pero no se tiene de causal de complicaciones. Ahora todo esto me sorprende, me emociona, porque no me imagine nunca que iba a llegar a esta instancia”, destaca la doctora Fabris.

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