
En San Juan una de las industrias que destaca por su calidad es la olivícola. Actualmente se estima que hay unas 16.500 hectáreas de olivo cultivadas en toda la provincia, pero los números que llaman la atención se enfocan hacia dónde vira el mercado. Sucede que conforme los datos que manejan de la Cámara Olivícola de San Juan, hay 34 proyectos orientados a la elaboración de aceite y sólo 12 que se inclinan por la aceituna de mesa o en conserva. Detrás de este dato hay una realidad que lleva a los productores a optar por un producto sobre el otro. Rentabilidad, calidad y demanda, entre los factores que inciden.
El productor cuya planta se encuentra en Sarmiento detalló que el escenario que atraviesa el sector es complejo debido a los altos costos, los bajos precios internacionales y la caída de la demanda que vienen registrando. Por eso para ellos es un verdadero desafío salir a buscar nuevos mercados, para un sector productivo que tiene una sostenida tradición de calidad.
“En San Juan y en la región quedan cada vez menos industrias conserveras. La mayoría se inclina por lo que es aceite de oliva. La demanda del aceite es sostenida en el tiempo, con fluctuación de precios, pero hay demanda; en cambio en la conserva no. Cada vez somos menos, no sé si eso nos juegue a favor”, destacó el empresario local.
Las acciones público–privadas están generando su efecto positivo en el sector, y ejemplo de ello es la llegada del producto no solo en mercados internacionales, sino también en importantes emprendimientos gastronómicos como empresas nacionales que suman a la aceituna de mesa sanjuanina entre sus opciones. La presencia en ferias como en rondas de negocios han evidenciado un avance importante en lo que son contactos comerciales y acuerdos de ventas.
